3/6/2011



En el corazón de la Biblioteca Bodleiana de Oxford, la apasionada historiadora Diana Bishop se topa en medio de sus investigaciones con el manuscrito identificado como Ashmole 782. Descendiente de un antiguo linaje de brujas, Diana intuye que el manuscrito está reñacionado de alguna manera con la magia, pero no quiere tener nada que ver con la brujería. Y después de tomar algunas notas sobre sus curiosos dibujos, lo devuelve sin perder más tiempo a las estanterías. Lo que Diana no sabe es que se trata de un manuscrito alquímico que ha estado perdido durante siglos y cuyo descubrimiento ha desencadenado que hordas de daimones, vampiros y brujas salgan a la luz de las salas de lectura de la biblioteca.

Una de esas criaturas es Matthew Clairmont, un enigmático genetista, amante del buen vino y vampiro milenario, cuya alianza con Diana se hará progresivamente más íntima y poco a poco surgirá entre ambos una relación que hará tambalear los tabúes asentados desde hace tiempo en un mundo secreto y encantado.

La Teoría de la Evolución de Darwin no contempló todos los seres que habitan la Tierra, pero Deborah Harkness lo ha hecho en esta emocionante e ingeniosa novela. Desde Oxford a Nueva York, y de aquí a Francia, la Magia, la Alquimia y la Ciencia nos desvelan sus verdaderos vínculos en el libro definitivo sobre la brujería y sus poderes.



Es difícil comenzar a reseñar una historia que tiene tantas cosas a decir… simplemente hay que leerla y disfrutarla. No creo que os defraude.

El descubrimiento de las brujas es un libro que me atrajo con sólo leer ese título tan sugerente y que tan bien ha revelado el interior de sus páginas. Muchas veces hemos hablado sobre la confusión en los títulos y en las sinopsis que nos alientan a introducirnos en unas historias que nunca llegamos a vislumbrar. En ocasiones encontramos verdaderas joyas que no esperábamos, pero normalmente nos desilusiona ver que no hallamos lo que esperábamos. No es el caso.

El descubrimiento de las brujas va sencillamente de eso: de brujas y de un descubrimiento. Para mí la palabra «bruja» es mágica y ya me arrastró hacia su lectura como si de un gran imán se tratase. La sinopsis terminó por convencerme y me lancé a ella de cabeza, aunque he de reconocer que cuando me llegó el libro y contemplé sus casi ochocientas páginas me asusté un poco. Ahora que la he finalizado, hubiera deseado que tuviera más.

La historia te absorbe desde la primera página. La autora no se entretiene en situarnos la historia con abundantes descripciones sino que nos presenta a Diana, nuestro personaje principal, en su entorno habitual de trabajo: la Biblioteca Bodleiana de Oxford. En seguida nos presenta el Ashmole 782, el manuscrito responsable de conducir tan sorprendente historia. Para Deborah Harkness la magia es algo habitual que convive con nosotros. Trata a las brujas y a los brujos como seres diferentes a los humanos pero que viven entre ellos, al igual que los vampiros y los daimones, una nueva raza que aporta la autora y en la que vincula a los grandes genios de la historia. También los vampiros son tratados de manera diferente en esta historia aunque conservan gran parte de su tradición.

En el descubrimiento de las brujas encontraremos dos historias paralelas. Por un lado hallaremos un manuscrito hechizado, desaparecido durante siglos y que daimones, brujos y vampiros se disputan por igual. Junto con Diana intentaremos averiguar qué contiene el manuscrito y por qué parece tener relación con la muerte de sus padres, sucedida muchos años atrás, cuando ella tan sólo tenía siete años de edad. Por otro lado viviremos una historia romántica entre Matthew y Diana, un vampiro y una bruja y toda la disputa que conlleva una relación interracial.

La mayoría de la historia está contada en primera persona —no en presente— lo que nos sitúa directamente bajo la piel de Diana, es decir, que veremos, sentiremos, descubriremos, y nos sentiremos traicionados o asustados a la vez que el personaje principal. Sólo en alguna ocasión, la autora nos muestra alguna parte de la historia que transcurre paralelamente a la de Diana; en este caso, la historia está narrada en tercera persona.

Es una historia rica en escenarios y personajes con una trama envolvente y sumamente interesante en el que confluyen diferentes géneros magistralmente tratados: hallaremos la historia romántica entre Mathew y Diana, con los impedimentos que les pondrán tanto sus propias familias como la raza a la que pertenecen; encontraremos esa parte histórica mostrada a través de Matthew, vampiro con más de mil años de existencia y que ha vivido muchos períodos importantes de la historia de la humanidad, incluyendo el hecho de pertenecer a una Orden de Caballería…; viviremos un intrigante misterio con el Ashmole 782 y el por qué de esa búsqueda desesperada que hace matar para conseguirlo, nos introduciremos en un mundo fantástico lleno de magia e ilusión comparable al mundo mágico de Harry Potter o de la antiquísima serie Embrujada en la que los hechizos se materializaban con tan sólo chasquear los dedos; viviremos episodios terroríficos conviviendo con criaturas de la noche que están deseando probar nuestra sangre… o brujos terroríficos que intentan dominar nuestra mente para hallar en ella secretos que ni tan sólo nosotros conocemos…

Podríamos enumerar infinidad de argumentos o situaciones por los que vale la pena leer este libro, pero probablemente desvelaríamos algún pequeño detalle que nos fastidiara su lectura, así que os animo a descubrir lo que os depara esta aventura junto con Diana, su protagonista, una bruja que rechaza la magia y todo lo que conlleva, alguien que se enfrentará al poder de brujas y vampiros para defender su relación; que tendrá el coraje suficiente para enfrentarse a la traición y a su propia muerte; que se verá obligada a reconocer su magia para poder protegerse y defenderse de sus perseguidores…

Sólo me queda añadir una cosa, y es que la historia continúa. Y no es que haya una segunda parte sino que la historia, no ha terminado. ¿Queda pues «colgada»? Yo no lo llamaría de ese modo, puesto que concluye una primera parte en la que se nos han presentado infinidad de personajes y hechos sorprendentes. Mathew y Diana han conseguido superar esta primera fase de la historia y ahora deben prepararse para concluirla. Siempre he dicho que una buena historia ha de contarse, sin importar las páginas que ocupe, y si para ello necesitamos desglosarla en dos o más volúmenes, bienvenidos sean. Yo ya estoy deseando tener el segundo en mis manos.

3 comentarios:

Fernando Martínez dijo...

Hola.
Saludos desde el papel que cuelga de la espiral de hierro.
Me dedico a llenar páginas de cuadernos con mis sueños desde mi siempre, liberando los personajes que habitan bolígrafos y lápices un día y otro también.
Si quieres entender de que hablo, visita:
http://espiralesdetinta.blogspot.com/
Me encantará recibirte, pongo la cafetera al fuego a la espera de tu visita.

Marta Alicia Pereyra Buffaz dijo...

Siempre me ha gustado tu blog y admiro el trabajo que haces. Por eso vengo a darte la noticia de que tienes el Premio Corazón a la amistad en mi blog. Solo tienes que copiarlo y repartirlo entre tus múltiples admiradores.

http://libelularias.blogspot.com/

Te espero, Belén, y deseo que te guste este regalito en el mes de la amistad.

Un abrazo gigante.

Belén dijo...

Queridísima Marta ¡menuda sorpresa! Gracias por tu premio. Te estoy muy agradecida y muy contenta por tus palabras