6 oct. 2010

Tony Curtis

Biografía extraída de Cine365



Nació el 3 de junio de 1925, en El Bronx, Nueva York (Estados Unidos).

Estudia en el Dramatic Workshop of the New School for Social Research de Nueva York antes de iniciar su carrera cinematográfica con la Universal; debuta en Broadway en la obra Borscht Circuit.

Nominado al Oscar al Mejor Actor por Fugitivos (1958); Globo de Oro World Film Favorite (1958) y (1961), junto con Rock Hudson; Nominado al Globo de Oro al Mejor Actor Dramático por Fugitivos (1958) y por El estrangulador de Boston (1968).

Casado y divorciado de las actrices Janet Leigh (1951-1962) y Christine Kauffman (1963-1967), y de Leslie Allen (1968-1982) y de Lisa Deutsch (1993-1994); casado con Jill Vandenberg (1998); padre de las actrices Jamie Lee y Kelly Curtis; autor de la novela Andrew Cody and Julie Sparrow



Cuando Burt Lancaster empezaba una esplendorosa carrera de protagonista con El abrazo de la muerte (1948), Tony Curtis era poco menos que un actor desconocido hasta mediados los años cincuenta. Ambos coincidieron en el film de Robert Siodmak, pero la importancia de sus respectivos roles resulta harto significativa: Lancaster atesora el protagonismo de forma casi absoluta mientras que Tony Curtis aparece en breves escenas en el papel de un gígolo. Estas diferencias no tardarían en equipararse en los años venideros, obteniendo una similar significación en sus posteriores trabajos conjuntos ?El dulce sabor del éxito, Trapecio. Los estudios de Hollywood habían visto en Tony Curtis un actor idóneo dentro de una narración de protagonismo compartido enfrentado a estrellas ya reconocidas ?Kirk Douglas en Espartaco y Los vikingos; Sidney Poitier en Fugitivos, Jack Lemmon en Con faldas y a lo loco y Cary Grant en Operación Pacífico.



Al tiempo que se mostraba como un intérprete especialmente apto para historias de protagonismo dual, ya había trabajado el estereotipo de héroe dotado de una cierta picaresca desde El gran Houdini ?uno de los pocos films que le permitió una presencia en pantalla difícilmente asumible en una época de dominio de los Kirk Douglas o Burt Lancaster, cuyo perfil retomaría en producciones como El gran impostor. En El estrangulador de Boston, en el que exhibía la misma capacidad por abanderar en solitario la interpretación, devino una ruptura en la imagen de Curtis, recreando al psicópata Albert De Salvo. En este film de Richard Fleischer se percibe una gradual transformación de un actor ya vencido por los años, desestimado para roles de apuesto y atribulado héroe en comedias de corte doméstico (La pícara soltera, Boeing, Boeing, Bromas con mi mujer, ¡no!). Su composición del gángster sindicalista Lepke en el film de Menahen Golan prosigue la línea trazada a partir de El estrangulador de Boston, pero que a tenor de los siguientes trabajos de Tony Curtis, no ha tenido la consistencia y la continuidad necesaria. Coincidiendo con la irrupción de su hija Jamie Lee dentro de la producción del cine de terror de serie B, Tony Curtis ya había experimentado una fuerte atracción por la pintura y la escritura y, por consiguiente, un progresivo desinterés por una industria cinematográfica en el que parece no tener una ubicación concreta.



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