2 feb. 2009

Interpretar mal las palabras

Nunca me ha gustado hacer reseñas.
Sobretodo si éstas han de ser de escritos que provienen de personas cercanas a nosotros.

A veces, cuando te dejan un relato, un libro o, simplemente un capítulo para leer y te preguntan: bueno, ¿qué te ha parecido?, siempre me pregunto "qué" o "cómo" responder.

Cuando un autor escribe y desea que su obra se vea publicada, ha de ser consciente de que vendrán críticas, tanto buenas como malas. Puede que el argumento de tu libro guste o no; aunque pienso que eso es lo de menos, ya que cada uno tiene unas preferencias muy diferentes y, una historia que a ti puede haberte aburrido, a otra persona le puede haber resultado maravillosa. Pero cuando mostramos nuestros escritos a otra persona que, como nosotros, escribe, se ha de tener la mente abierta para asimilar "aquello" que te dicen. Muchas veces te encuentras con un error que no creías cometer, a veces son simplemente maneras curiosas en la forma de escribir, repeticiones tontas... , pequeños errores por los que todos pasamos en un momento u otro de nuestra carrera, etc...

En otras ocasiones, simplemente deseas expresar "algo" que te ha sugerido, o deseas explicar el por qué de ese personaje no ha tomado la fuerza que debiera o... bueno, son tantas cosas.

Personalmente, me he encontrado en un par de situaciones un poco "incomodas". Me encanta leer, y que las historias me llenen. Disfruto con ellas y me siento orgullosa cuando me ofrecen escritos para leer y me piden opinión; pero he tenido la mala suerte de hallarme con personas que, después de pedirme una opinión y dársela (con todo el cariño y la humildad posible) me la han rebatido, discutido, e incluso han intentado poner en evidencia simples comentarios que tan sólo eran opiniones muy personales.

A mi me gusta que me aconsejen y que opinen sobre mis escritos. Es más, lo agradezco y hay personas a las que les tengo un cariño muy especial ya que gracias a ellas he aprendido a ver mis errores y a escribir mejor. Con todo esto, quiero decir, que aquellos que están esperando una reseña de sus obras, comprendan el por qué de mi demora en hacerlas.

Hay que saber escuchar las opiniones que hemos solicitado, asimilarlas y aplicarlas (queramos o no). Es tan sencillo como eso. Y para aquellos que quieran conocer más opiniones sobre sus escritos, creé hace tiempo el blog de Escritores en la sombra, el cual os invito a visitar y os animo a participar.

2 comentarios:

Mjesus dijo...

Cuando le entrego cualquier relato o manuscrito a mis amigos, lo primero que les pido es sinceridad en su opinión. Acepto muy bien las críticas, es más, tal y como dices, se aprende de ellas para no volverlas a repetir. Claro está, hay que saber tomar los consejos, porque hay algunos “críticos” que comienzan a “arreglar” tu relato, y al final nos preguntaríamos: es mi idea ¿pero es mi escrito? Quiero decir con esto, que tomemos los consejos, sí, siempre que no cambie nuestro estilo.

Belén dijo...

Muy de acuerdo contigo.
Nunca hay que cambiar un estilo de escritura. Tengo un amigo con un estilo muy característico al que siempre dicen que escribe raro y que es difícil de leer. A parte de las faltas ortográficas que se puedan comenter el estilo es lo que nos caracteriza y lo que nos distingue a unos escritores de otros.