3 sept 2009

Vacaciones y fiesta


No puedo presumir de tener unas largas vacaciones ya que sólo puedo disfrutar de 7 días de descanso tras mis queridídimas e infernales semanas del terror, pero lo que si puedo asegurar es que son unos pocos días intensos en los que me lo paso fenomenal.
Tengo la gran suerte de que estos días coinciden con la fiesta mayor de Torredembarra que este año está siendo agotadora: desde el aniversario de la colla de diables con corcierto para los más jóvenes por la tarde, botifarrada y baile; nuestra esperadísima Trobada Country, la obra de Teatro Mareig, la noche Blues & Roll que prepara cada año nuestro amigo J y el sopar popular, al que asistimos unas 300 personas.
Pero sólo estamos a mitad de semana y la fiesta continúa. Aún nos queda por delante la diada castellera, el baile con la orquesta girasol (hasta las 6 de la mañana), el concierto de los Pets, etc, etc etc... y la semana que viene, volveremos a la rutina, pero eso.... eso es otra historia.

23 abr 2009


Según la tradición popular, San Jorge era un militar romano nacido en el siglo III en la Capadocia (Turquía). El santo, que servía bajo las órdenes del emperador Diocleciano, se negó a ejecutar un edicto del emperador que le obligaba a perseguir a los cristianos y por esta razón fue martirizado y decapitado por sus coetáneos. Muy pronto se empezó a venerar como santo en la zona oriental del Imperio Romano y enseguida aparecieron historias fantásticas ligadas a su figura.


La gesta de san Jorge y el dragón se hizo popular en toda Europa hacia el siglo IX bajo el nombre de "Leyenda áurea" y fue recogida por el arzobispo de Génova, Iacopo da Varazze, más conocido como Iacobus de Voragine, en 1264, en el libro 'Legenda sanctorum'. En esta versión, sin embargo, la acción transcurría en Libia.


La versión de la leyenda más popular en Cataluña explica que en Montblanc (Conca de Barberà) vivía un dragón terrible que causaba estragos entre la población y el ganado. Para apaciguarlo, se sacrificaba al monstruo una persona escogida por sorteo. Un día la suerte señaló a la hija del rey, que habría muerto de no ser por la aparición de un bello caballero con armadura que se enfrentó al dragón y lo mató. La tradición añade que de la sangre derramada nació un rosal de flores rojas.
Esta misma leyenda, con ligeras variaciones, se repite en las tradiciones populares de Inglaterra, Portugal y Grecia, entre otros países.

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