20 oct 2009
Etiquetas: Consejos de los Maestros
13 mar 2009
Uno no termina con la nariz rota por escribir mal; al contrario, escribimos porque nos hemos roto la nariz y no tenemos ningún lugar al que ir.
Cuando escribo no tengo la impresión de que mis historias sean tristes. En cualquier caso, cuando trabajo estoy siempre de buen humor. Cuanto más alegre es mi vida, más sombríos son los relatos que escribo.
Dios mío, no permitas que juzgue o hable de lo que no conozco y no comprendo.
No pulir, no limar demasiado. Hay que ser desmañado y audaz. La brevedad es hermana del talento.
Lo he visto todo. No obstante, ahora no se trata de lo que he visto sino de cómo lo he visto.
Es extraño: ahora tengo la manía de la brevedad: nada de lo que leo, mío o ajeno, me parece lo bastante breve.
Cuando escribo, confío plenamente en que el lector añadirá por su cuenta los elementos subjetivos que faltan al cuento.
Es más fácil escribir de Sócrates que de una señorita o de una cocinera.
Guarde el relato en un baúl un año entero y, después de ese tiempo, vuelva a leerlo. Entonces lo verá todo más claro. Escriba una novela. Escríbala durante un año entero. Después acórtela medio año y después publíquela. Un escritor, más que escribir, debe bordar sobre el papel; que el trabajo sea minucioso, elaborado.
Te aconsejo: 1) ninguna monserga de carácter político, social, económico; 2) objetividad absoluta; 3) veracidad en la pintura de los personajes y de las cosas; 4) máxima concisión; 5) audacia y originalidad: rechaza todo lo convencional; 6) espontaneidad.
Es difícil unir las ganas de vivir con las de escribir. No dejes correr tu pluma cuando tu cabeza está cansada.
Nunca se debe mentir. El arte tiene esta grandeza particular: no tolera la mentira. Se puede mentir en el amor, en la política, en la medicina, se puede engañar a la gente e incluso a Dios, pero en el arte no se puede mentir.
Nada es más fácil que describir autoridades antipáticas. Al lector le gusta, pero sólo al más insoportable, al más mediocre de los lectores. Dios te guarde de los lugares comunes. Lo mejor de todo es no describir el estado de ánimo de los personajes. Hay que tratar de que se desprenda de sus propias acciones. No publiques hasta estar seguro de que tus personajes están vivos y de que no pecas contra la realidad.
Escribir para los críticos tiene tanto sentido como darle a oler flores a una persona resfriada.
No seamos charlatanes y digamos con franqueza que en este mundo no se entiende nada. Sólo los charlatanes y los imbéciles creen comprenderlo todo.
No es la escritura en sí misma lo que me da náusea, sino el entorno literario, del que no es posible escapar y que te acompaña a todas partes, como a la tierra su atmósfera. No creo en nuestra intelligentsia, que es hipócrita, falsa, histérica, maleducada, ociosa; no le creo ni siquiera cuando sufre y se lamenta, ya que sus perseguidores proceden de sus propias entrañas. Creo en los individuos, en unas pocas personas esparcidas por todos los rincones -sean intelectuales o campesinos-; en ellos está la fuerza, aunque sean pocos.
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9 feb 2009
por Nancy Kress
- Escribe regularmente. Si no tienes mucho tiempo, escribe al menos cinco minutos por día.
- Escribe el tipo de ficción que amas leer.
- No esperes a la inspiración para comenzar.
- Escribir es reescribir. Siempre.
- Escucha todas las críticas con la mente bien abierta.
- Lee todo lo que puedas. Y más también.
- No sigas las tendencias en boga. Cuenta las historias que desees y como desees.
- Dedica especial atención al primer párrafo. El que pega primero, pega dos veces.
- Trata de "convertirte" en tus personajes mientras los escribes.
- No te desanimes ante un rechazo. Al 90 por ciento de los escritores más exitosos les dijeron al menos una vez que se dedicaran a otra cosa.
Nancy Kress es una escritora estadounidense de ciencia ficción que comenzó a escribir en 1976, pero no fue hasta la publicación de su novela Mendigos en España en 1990, ganadora de los premios Hugo y Nébula, que obtuvo su más grande éxito.
Los Diez Mandamientos del escritor de ficción es mi libro de cabecera, como algunos dirían. Hoy he decidido subirlos al blog para mostrarlos a aquellos escritores de ficción noveles que aún tienen dudas con respecto a si su obra es buena o no. Que seamos autores minoritarios, no significa que lo estemos haciendo mal. Personalmente, creo que la publicación o el hecho de ganar un concurso literario no nos hace escritores sino nuestro trabajo diario, la creación de aquellas historias que sin nuestra imaginación y sin la habilidad de recrear mundos fantásticos, no existirían.
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