19 oct. 2011



Hay amores que son inmortales, que traspasan todas las barreras del tiempo y del espacio. Keilan lo sabe. Ha esperado a María durante siglos. Ahora dispone de una semana para que ella recuerde quién es… quiénes son:

Ángeles desterrados sobre los que pesa una terrible maldición.



Nota de la autora:


Hace más de cuatro años que esta historia de amor empezaba a rondarme por la cabeza. En el aquel momento yo estaba estudiando filosofía oriental, y más concretamente yoga. En una de aquellas clases surgió la idea de que mis protagonistas fueran ángeles, seres celestes que ayudan a los humanos. Me di cuenta entonces de que todas las culturas tienen estos seres protectores que están a nuestro lado. Esa era la historia que yo quería contar, la de seres extraordinarios que viven más allá de los límites del tiempo y del espacio. Seres con sentimientos muy parecidos a los de los humanos, seres con la capacidad de amar, odiar, de equivocarse, de dudar, de no ser perfectos.

Sin embargo me quedaba una cuestión importante que resolver, ¿dónde viven estos seres? Tenía que encontrar un reino para los ángeles, un lugar que fuera lo más parecido a la idea de paraíso que tengo en mi cabeza. Le di un nombre: Siri-Antiac, aunque necesitaba una ciudad donde vivieran estos personajes. Omm-Baer-d’ang es la capital de este reino de veinte ciudades, un lugar de silencio y de paz inventado, al igual que todo lo que cuento en esta novela.

Si algo tenía claro al empezar a narrar es que quería que parte de los lugares de esta historia fueran sitios con un toque diferente a lo que he leído en otras novelas. También tengo claro que no he inventado nada, pero me divertía imaginando las calles anchas de Omm-Baer-d’ang, la musicalidad que había en cada rincón, la luminosidad de su cielo, las cúpulas doradas que se asemejaban al sol.

Siri-Antiac es un reino tan antiguo que la humanidad no había ni siquiera dado sus primeros signos de inteligencia. Fue creado por Larma y por su hermana Grunontal, aunque con el tiempo Larma la expulsó del reino. Los ángeles, comandados por Yunil y Keilan, lucharon contra los demonios y ganaron la primera de las muchas batallas que se celebraron…

Pero no quiero seguir adelantando acontecimientos. Prefiero que seáis vosotros quienes descubráis el pequeño mundo que existe en mi imaginación, y ahora también en la vuestra. Deseo que disfrutéis de estos Ángeles desterrados.






5 oct. 2011

Después del éxito de El amuleto de Samarkanda, El ojo del Golem y La puerta de Ptolomeo, con más de 5 millones de ejemplares vendidos en más de 35 idiomas, Bartimeo vuelve a las librerías con un nuevo best-seller.




El insolente y perezoso daimon Bartimeo se encuentra esclavizado en una vida de trabajos interminables en la Antigua Jerusalén, mucho antes de sus aventuras con Nathaniel en Londres. En aquel entonces, el legendario rey Salomón gobierna la región con mano de hierro... gracias a un anillo, también de leyenda, que le confiere poder absoluto para mantener a raya a los otros magos y a los reinos vecinos.


La reina de Saba, cansada de los impuestos y de las amenazas de Salomón, decide poner fin a su "problema" diplomático por la vía rápida, acabando con su enemigo. De entre sus fieles sirvientes, escoge a la mejor y más diestra, la joven Asmira, y la manda a Jerusalén para que mate al rey y le robe el anillo. La misión es sencilla: entrar en la ciudad disfrazada de sacerdotisa extranjera, ganarse la confianza de los ministros para acceder al palacio real y, una vez dentro, ejecutar los planes de su señora. Pero, nada más empezar, Asmira se cruza con Bartimeo... y todo se complica.



Aunque Jonathan Stroud empezó trabajando en el mundo editorial, siempre tuvo muy claro que quería ser escritor. Condiciones no le faltan, porque detrás de esta apariencia tranquila y tímida se esconde una portentosa imaginación capaz de inventarse un mundo imposible, poblado de espíritus insolentes y poderosos, magos corruptos y aprendices demasiado impacientes...

Ahora ya puede respirar tranquilo porque, después del éxito cosechado con la publicación de la serie de Bartimeo, ha conseguido lo que quería: ser escritor.

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