26 feb. 2010

STAR TREK


La primera vez que vi a la tripulación del Enterprise fue en el año 1979, cuando Robert Wise tuvo la osadía de llevar la genial serie de Gene Roddenberry a la gran pantalla. Por aquel entonces yo tenía unos 7 u 8 añitos pero aún recuerdo la frase que nos impactó y que todavía conservo en mi memoria: Somos las unidades de carbono.

En aquella primera película de la serie de ciencia-ficción con más seguidores a lo largo de la historia, sus protagonistas ya eran conocidos por todos los aficionados a la serie (gracias mamá, por ser una de sus fans por aquel entonces), pero en la película que hoy nos ocupa, no sólo se trata de actores nuevos (ya superaron esta prueba actores como Patrick Stewart en las nuevas generaciones de Star Trek) sino que se enfrentaban a representar en su propia piel a los primeros personaJes de la serie.

Chris Pine (en la piel del capitán James T. Kirk), Zachary Quinto (como Spoke), John Cho, Simon Pegg, Karl Urban, Zoe Saldaña y Anton Yechin han aprovado este examen con sobresaliente, transportandonos de nuevo a los mismísimos orígenes de la tripulación del Enterprise, sin olvidarnos, como no, de los malos malísimos de la serie, papel que en esta ocasión está interpretado por un insuperable Eric Bana.

Una película dirigida por J.J.Abrams quien ha demostrado que no hace falta ser un gran aficionado a la serie para dejar el pavellón Star trek bien alto.




Criaturas de la noche

La novela romántica paranormal está de moda. Y no lo digo yo, sino las librerías y quioscos que están viendo como la primera entrega de la nueva colección de RBA desaparece de sus estanterías.

Y es que las historias de vampiros, hombres lobo y demás seres de la oscuridad adquieren una relevancia especial en las novelas del género. Aunque muchos podrían decir que este bum por lo paranormal viene a raiz del éxito adquirido por Crepúsculo, nada podría estar más allá de la realidad, y si no que se lo pregunten a Sherrilyn Kenyon o a J.R. Ward que con sus Cazadores Oscuros y su Hermandad de la Daga Negra respectivamente vienen siendo las reinas del género desde hace ya años.

Además de encontrar en la colección las primeras entregas de estas dos grandes sagas, veremos títulos de autoras ya consagradas como Charlaine Harris, Karen Marie Moning, Kathryn Smith y la mismísima Nora Roberts que también ha hecho sus incursiones en el mundo fantástico con su excelente trilogía de El Círculo.


19 feb. 2010

Ernest Hemingway

De los escritores norteamericanos fundamentales del siglo XX, pocos han tenido la influencia y han sido tan imitados como Ernest Hemingway (1899-1961), pero también pocos han tenido tantos detractores. Famoso por sus novelas y cuentos, Hemingway se convirtió en una figura pública de renombre en vida ( y erigió una amplia leyenda en torno a él), por lo que en ocasiones resulta complicado separar la realidad del mito.



Nació en Oak Park, en el estado norteamericano de Illions, en 1889. Aspiraba a ser escritor ya desde joven, y a los dieciocho años fue contratado como reportero del Kansas City Star. En unos meses estaba trabajando de conductor de ambulancia para la Cruz Roja en el frente italiano durante la Primera Guerra Mundial. Tras la contienda, pasó varios años en París en compañía de Gertrude Stein y otros escritores estadounidenses de la llamada Generación Perdida, desilusionados todos por la brutalidad de la guerra. En la capital francesa, Hemingway refinó el estilo que lleva su sello: una prosa masculina y desestructurada, engañosamente simple.

Tras escribir varios cuentos inspirados en los veranos de su niñez en Michigan y en sus viajes posteriores a Europa, se puso manos a la obra con la que sería su primera novela y una de sus obras fundamentales: Fiesta (1926). Este libro, que cuenta la historia de un joven norteamericano rebelde que vaga por España y Francia, le procuró un reconocimiento inmediato. Luego vendría Adios a las armas (1929), sobre un trágico romance en el marco de la Primera Guerra Mundial entre un conductor de ambulancia estadounidense y una enfermera inglesa, y Por quién doblan las campanas (1940), un relato sobre las guerrillas en la contienda civil española inspirado en la labor que él mismo realizó como periodista en aquel conflicto. El protagonista de esta novela encarna a la perfección lo que muchos han venido a llamar el código heróico de Hemingway: un hombre estoico y desilusionado que muestra su elegancia y nobleza al enfrentarse a la violencia y a la adversidad.

A medida que su fama iba creciendo, Hemingway se fue ganando una sólida reputación como escritor interesado sólo en la guerra, los toros, la caza, la pesca y otros temas claramente masculinos. Pese a que algunos críticos despachan su obra con la etiqueta de literatura para machos, la genial narrativa de su novela breve El viejo y el mar le hizo merecedor del Premio Nobel de Literatura en 1954. Pero aunque llegó así a lo más alto, sus últimos días los pasó hundido en una depresión y con una salud cada vez más quebrada. Se suicidó con una escopeta en 1961. La influencia de su estilo en la novela moderna sigue siendo, pese a todo, enorme.

Para volverse loco


Desde luego... no es lo mío.
Tengo la sensación de que he perdido el tiempo, aunque nunca se puede hablar de tiempo perdido cuando se trata de preparar nuestra novela. El hecho de plantearnos una estructura será bueno para algunos escritores, pero no para todos.
Hay momentos, a la hora de escribir una historia, que nos sentimos bloqueados. Le ocurre a todo el mundo y puede ser debido a motivos varios (a veces difíciles de diagnosticar) pero ahí están. Hay quien dice que es necesario crear una estructura y no escribir al tun tun, pues bien, a mi me encanta escribir al tun tun, a ver lo que sale, a ver que nos dice nuestra querida inspiración en esos precisos instantes...
La cuestión es que el hecho de trabajar en la estructura del libro me ha agobiado de tal manera que he decidido tomarme un decanso de varias semanas para recapitular y replantearme de nuevo qué dirección va a tomar la novela porque, una historia que debía ser sencilla y corta se está convirtiendo en otro tocho impresentable a concursos... y eso no puede ser.
Así que dejaremos reposar la historia y regresaremos de nuevo al principio de todo.

18 feb. 2010

Para todos aquellos que no lo sepáis, este espacio está conectado con el club de lectura Entre Libros, los cuales intentamos llevar mi hermana Belén y yo misma.

Así que, creo conveniente que cada vez que hablemos sobre libros pertenecientes a la sección "El Baúl de los Recuerdos", libros clásicos o escritos el siglo pasado que tengan adaptación cinematográfica, hagamos un enlace aquí, al club de cine, puesto que los libros están tan conectados al Séptimo Arte, que es ingenuo hablar sobre ellos sin mencionar sus adaptaciones cinematográficas.

Por tanto, cada vez que se hable de una película bajo el epígrafe de "El Baúl de los Recuerdos", sabréis que en el Club Entre Libros se habla de la novela que la inspiró; creo que es una bonita y modesta forma que tenemos de acercar dos artes como el cine y la literatura.
Y la primera película que he escogido para inaugurar esta sección es PEYTON PLACE, conocida en España como "Vidas Borrascosas".

Película que narra la vida en la pequeña localidad de Peyton Place durante la II Guerra Mundial. Allí vive Constance McKenzie, una mujer que intenta olvidar un turbulento pasado fruto del cual surgió Allison, su hija ilegítima. La llegada de un nuevo profesor al pueblo, por el que ella siente cierta atracción, traerá más de un problema.

Allison MacKenzie echa la vista atrás al pasado y rememora su paso de la adolescencia a la madurez durante un verano en su ciudad natal, Peyton Place, poblada de diversos personajes: su madre, una mujer obsesionada con las apariencias que trata de no enamorarse del nuevo director de la escuela; Norman, un joven tímido y retraido que no puede escapar de las garras de su dominante madre; Selena, su mejor amiga que sufre a escondidas los abusos sexuales de su padrasto; y Ted, a quien su padre obliga a dejar a su novia de toda la vida por ser demasiado despampanante.

Debajo de una aparente normalidad en una pequeña ciudad de Estados Unidos, sus habitantes esconden la frustación, la violencia y el sexo...




Podría decirse que Peyton Place fue el "inicio" de los grandes culebrones, pues su éxito dio lugar a la creación de la serie del mismo nombre para la televisión.

El reparto es magnífico: Lana Turner, Lee Philips, Lloyd Nolan, Hope Lange, Russ Tamblyn, Arthur Kennedy, y grandes secundarios de la época; el guión lo adaptó la escritora de la novela, Grace Metalious, fue dirigida por Mark Robson, y obtuvo ocho nominaciones a los Óscar de Hollywood en 1957, -aunque no consiguió ninguna estatuílla, siendo derrotada en la categoría de Mejor película por "El puente sobre el río Kwai"-.





Enlace con el Club de Lectura Entre Libros: La caldera del diablo _Peyton Place-.

5 feb. 2010

Lejos... muy lejos, en un tiempo distante a nuestros días, vivían dos bravas estirpes, dos reinos enfrentados por odios ancestrales, avocados a cruentas guerras que se sucedían, siglo tras siglo.

El oro de la Blanca Corona ciñó durante mil años las regias sienes de los monarcas aldarios. La Corona negra lució su bruñida obsidiana en el linaje erigio.

Soota es un joven erigio de espíritu rebelde y temerario. La pérdida de los recuerdos de su infancia ha forjado un corazón duro que lo ayuda a sobrevivir a las intrigas de una sociedad violenta y convulsa.

Su pasado, construído con mentiras, se derrumba el día que descubre que por sus venas corre sangre de la casta real de Aldaria. Comienza entonces para él un largo viaje hacia el honor, la lealtad y la compasión.

En medio del juego letal que disputan las Dos Coronas, Soota combatirá en una devastadora ofensiva. Pero, sobre todo, luchará por alcanzar su destino, la ansiada paz, la esperanza de recuperar lo perdido y redimir, así, su alma.

Así de sugerente es la historia de Soota, una historia que un día me invitaron a leer y de la que guardo un gran recuerdo en un rincón muy especial de mi corazón. Y es, porque, a parte de que es una gran historia, está escrita por una persona maravillosa y a la que quiero mucho, Susana Torres (o Susana Eeve, como ella prefiera), una persona de la que he aprendido mucho, tanto en el campo literario como en el personal. Desde aqui le deseo muchísima suerte con su novela, de la que espero conseguir uno de los primeros ejemplares impresos (aunque guardo con cariño el manuscrito original) y en su futura carrera literaria.

Os invito a visitar su blog y a leer el primer capítulo de Dos Coronas

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